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 Quién soy. About me

Estefania

La mayoría de las veces no es lo que estudias, sino el cómo lo aprendes y el cómo lo aplicas. 

Allá por el año 2001 a mi hermana le dió por ir al gimnasio de nuestro barrio en Gijón. El "Gym Azteka".

 

Por supuesto yo la acompañaba, como floja adolescente. Los encargados en sala nos marcaron una rutina de máquinas y mancuernas. El espacio era muy, muy fitness. Muy culturista. De hecho el dueño, Julio,  competía y competía bien. Fueron como una segunda familia durante varios años.

 

A la par, empezamos a seguir las clases de aeróbic con Maria Pilar Espinedo. Un ejemplo a seguir. No había en toda Asturias persona que la igualara en animación, dinamismo y creatividad para sus coreografías.

 

Me gustó tanto que me quise formar como instructora. Ya en el verano del 2002 empecé como profesora de fitness a dar vueltas por los gimnasios y polideportivos de Gijón y Oviedo. 

Más tarde, empecé una carrera de Ingeniería y para manejar la ansiedad de los exámenes, pensé en apuntarme a yoga. Probé unas clases gratis del Abierto hasta el Amanecer (A.H.A) sin darle la debida importancia. Quizás haya sido la mejor decisión de mi vida. 

 

A.H.A es una asociación gijonesa con un programa para jóvenes; donde los trabajadores y voluntarios ofrecen clases y talleres de todo tipo en horario nocturno, y gratuitamente, dentro de las instalaciones municipales de los diferentes barrios.

 

En esos espacios fue donde conocí a Gabriel; un auténtico yogui. Le seguí las prácticas como usuaria del centro gijonés, sin faltar un día durante casi ocho años. Hasta que llegó para todos una crisis económica que hizo cerrar ese local de Sanatana Dharma Gijón. 

 

Cuando un local se cierra no es solamente un espacio dejando de existir, sino cientos de historias dejando de contarse. 

Justo ahí, y tras conocer también a la dulce Gely del espacio Dharana Yoga, junto con Laura Carro la teniente pilatera; consideré formarme en Hatha Yoga y Pilates Mat.

Tras conseguir el diploma para poder ejercer como profesora, sentía así como más falta de formación certificada.

 

Cansada de buscar y aceptar cualquier trabajo temporal de técnica; preparé una idea diferente, las maletas y me fui a Santiago de Compostela para empezar mi nueva trayectoria personal.

 

Escogí Santiago por encontrar más magia y espiritualidad en el camino, además de conocer por dentro una nave de circo de enseñanza profesional llamada "Circonove".

 

Eso no queda tan aleatoriamente aquí escrito. Fue un motivo más para elegir la ciudad.

 

En la Uni de Mieres, y sus tiempos muertos, me dió por practicar malabares en el patio. Entonces claro, uno empieza por los malabares, las matemáticas del siteswap y luego continúa por las acrobacias, los equilibrios, el clown... Termina presentando galas improvisadas, echando un cable en talleres de clown o telas aéreas. 

 

De hecho, siempre quise hacer circo, pasa que en casa estudiar una ingeniería era más bien visto, productivamente a futuro. Reitero, no es lo que estudias sino cómo aplicas tus estudios... La vida es aquello que pasa mientras tú estás haciendo planes. 

​Más adelante, tras el paso por Compostela y por tener más volumen de trabajo, me mudé a Mallorca. Un cambio impresionante. Es muy recomendable para gente del norte mudarse la piel y ponerse a "secar" de vez en cuando...pasear por la playa un día sí y otro también. 

​En ese impasse, no dejé de impartir clases.

 

Luego llegaron trabajos en Menorca, Barcelona, Tarragona, y hasta en Francia. 

 

En el país vecino estuve trabajando como responsable de Fitness para hoteles y Spas dedicados al mundo Wellness. Trabajé impartiendo clases trilingües y multinivel, fueron todo un reto. A veces de carácter masivo, donde en la sala no entraba ni un alfiler. 

 

Durante mi estancia en Francia, realicé unas prácticas con el grupo canadiense de Renew, obteniendo así un diploma más internacional. Un diploma certificado por la Yoga Alliance. 

Fuera como fuere, gratis en parques o en centros privados, sentía la llamada de seguir compartiendo la enseñanza del yoga y del pilates.

 

Cuando eres consciente de que algo funciona, buscas decírselo a todo el mundo, ¿verdad? Por eso mismo me encuentro en Nava, de vuelta a la tierra, tras doce años de viajes, mudanzas y bellas experiencias. 

Y así llevo más de 14 años aprendiendo de cada alumno, de cada clase, de cada usuario. Sin hacer grandes piruetas, sinceramente. De hecho, a veces sigo haciendo Sirsasana con apoyo de la pared. Los profesores también tenemos nuestros bloqueos momentáneos. 

 

No veo el Yoga como contorsionismo, es algo más profundo.  Un camino sin línea de meta. Un infinito de incomprensión, el ser que habitamos; a descubrir diariamente como la vida misma.

​Actualmente, en la vuelta a Asturias, pasando por la empresa Ebone, quien me ha acogido durante dos cursos en el Polideportivo de Nava; pude seguir experimentando con otras disciplinas físicas. 

 

Las mismas disciplinas me hicieron reflexionar sobre la soledad no deseada, el ámbito rural en el deporte y la importancia de mantenerse activo durante todo el transcurso de la vida.

Poco más a comentar. Soy una persona curiosa, me gustan las preguntas y las agradezco. No tengáis miedo a consultar en mitad de una clase, o al salir de ella, si observas algo y no te encaja o buscas saber más.

Una vez dijo alguien "No hay preguntas estúpidas sino tontos que no preguntan"

 

 

 

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